Desde una empinada calle de Manizales. 11/08/2025. De Manizales del Alma todo me enamora, Chipre y su mirador, el centro histórico donde suelo tomar café con mis pocos amigos, la carrera de los libreros donde compro viejos volúmenes, la bella Feria de enero, sus adoquinadas calles, sobre todo subir y bajar faldas, montar por las líneas del cable aéreo, y algo que no cambio, la misa dominical en la querida Catedral basílica Nuestra Señora del Rosario.
Ayer la fuerza de la naturaleza se ensañó con nosotros, no se puede narrar que es sentir un terremoto a los pies, sentir el terror de la muerte golpeando la puerta de la casa, incluso, ver casas derrumbadas en la ciudad flor, la querida Villamaría.
Claro que he llorado, como ser humano, se siente la tristeza agobiando el cuerpo, recorriendo ayer el centro de la ciudad después del sismo, sólo he visto edificios y casas agrietadas, ventanales destruidos, escombros por todos lados, cientos de personas llorando, miles de damnificados, y mucha zozobra.
En Milán la escena no puede ser peor, como en los alrededores de El Cable, el barrio La Estrella o ver caída la Iglesia del Carmen, y la torre del reloj en nuestra bella Catedral ladeada, hoy símbolos de lo acaecido.
Esta tarde no escribo como periodista, lo hago como un hombre enamorado de sus gentes que hoy sufren la tragedia, y como nosotros, solidaridad con Pereira, Cali y decenas de municipios afectados acá en Colombia.
Pero les puedo asegurar que DE ESTA SALIMOS, porque la historia lo demuestra, ni el incendio del 19 de julio de 1922, ni el del 3 de julio de 1925, ni el del 20 de marzo de 1926, ni terremotos como el del 31 de enero de 1906, el del 11 de marzo de 1918, el del 23 de julio de 1925, repetido el 31 del mismo mes, el ‘gran sismo de Caldas’ sucedido el 4 de febrero de 1938 o el del 23 de noviembre de 1979, han podido hacer desaparecer la ciudad.
Por el contrario, la fuerza de sus gentes, la mente progresista arriera, pronto, muy pronto, nos presentarán otra vez bella, como siempre, a mi Manizales del Alma.
Abrazos solidarios Cali y sus municipios afectados, Pereira y la gente de Risaralda, Chocó y sus alrededores.





