RECORDANDO LA NEFASTA NOCHE PARA EL CHAPECOENSE. Uno de los accidentes aéreos, nunca olvidado en el fútbol sudamericano

CENTRO DE OPERACIONES ESTACIÓN MANIZALES. El lunes 28 de noviembre de 2016, llovía en la región de Rionegro (Antioquia, Colombia) y en algunos municipios circunvecinos, con densa niebla, sin embargo, la operación en la noche antioqueña del aeropuerto José María Córdova corría con tranquilidad.
Los controladores aéreos entendían el manejo de los cuatro vuelos programados que registraban los radares, algunos de ellos de paso, otros buscando la pista para un aterrizaje sin problemas, así el reloj llegaba a las 21.00 horas.
De pronto la torre se alteró cuando un avión presentó fallas en su vuelo, lo recuerda el book Fligth de la controladora Yaneth Molina “En ese momento, un A320 de Viva Colombia (FC8170 de Bogotá a San Andrés) solicitó prioridad de aterrizaje en Medellín, por una fuga de combustible. Otros tres aviones estaban en espera a FL190, FL180 y FL170. A las 02:43:52 UTC, LMI2933 niveló a FL210, ajustó flaps a 18° y redujo velocidad a 180 kt, informando a la controladora aérea de Medellín, a las 02:45:03, que había entrado al circuito de espera en FL210. A las 02:52:04 el piloto de LaMia solicita “vectores para acercamiento”, se le responde que “tiene otro vuelo aproximando” (el LAN3020) y que estaban revisando la pista, por lo que se solicita al LMI2933 informe “qué tiempo tiene para permanecer en espera”. Este responde que tiene una “emergencia de combustible”, por lo cual se cancela la autorización al LAN3020, y se le indica al LMI2933 que efectúe un “viraje por derecha” advirtiéndole que “tiene los tránsitos a una milla debajo”. A las 02:53:45 el motor #3 comenzó a apagarse, apagándose el motor #4 solo 13 segundos después, ninguna de estas dos situaciones fueron informadas a la controladora, que aún sin saber este dato, instruyó a los demás vuelos en el área para que le despejen el camino al LMI2933. Mientras eso sucedía, LMI2933 cruzó, sin autorización, la trayectoria de las demás aeronaves sostenidas por debajo de él”.
“A las 02:54:47 los registros del FDR (caja negra) indican alarma “master warning” y una reducción de potencia en el motor #1 del 39,5% al 29%. A las 02:55:04 se apaga el motor #2 y a las 02:55:41 se apaga el motor #1. A las 02:57:10 el piloto del LMI2933 informa “falla total, sin combustible” y a las 02:58:42 se escucha la última comunicación del piloto solicitando “vectores”, no respondiendo el piloto a los subsecuentes llamados del ATC Medellín”.
“El avión se estrelló en Cerro Gordo, una colina ubicada en La Unión, a 5 minutos de la pista de aterrizaje del aeropuerto José María Córdova y a una altitud de 3300 m. Primero colisionó la parte posterior del avión, por lo que la cola quedó sobre la cima de la montaña mientras que el fuselaje y la cabina quedaron cuesta abajo”. Relata el informe de Aerocivil Colombia.
Traduciendo la anterior ficha técnica, el piloto informó a la torre muy tarde sobre la falta de combustible y aunque le dieron prioridad 1A para el aterrizaje al CP 2933, matricula del avión bajo record de vuelo LMI2933, en el interior del avión y cuando el piloto alcanzaba a observar al fondo la pista del José María Cordova, falló el sistema eléctrico, se apagaron uno a uno los motores del Avro RJ85, de fabricación londinense y según relatan los pocos sobrevivientes “nunca hubo un aviso de alerta” cuando menos pensaron sintieron el fuerte impacto contra el llamado Cerro Gordo y su posterior desintegración.
Al final, de los 77 viajeros, 68 pasajeros y 9 tripulantes, en donde venían todos los integrantes del club brasileño Chapecoense, solo seis personas sobrevivieron, tres de ellos futbolistas del club, un periodista y dos miembros de la tripulación.
En el Cerro Gordo, hoy llamado Cerro Chapecoense, del municipio de La Unión, había concluído el vuelo para el club que debía jugar días después la final de la Copa Sudamericana 2016 ante el Atlético Nacional de Medellín, accidente con 21 periodistas de la ciudad de Chapecó, Brasil en la lista.
Sobrevivieron los futbolistas: Alan Ruschel, el arquero de reserva Jakson Follmann y Neto. Los otros sobrevivientes fueron un periodista, Rafael Henzel de Rádio Oeste, y dos miembros de la tripulación de vuelo: Ximena Suárez, una sobrecargo, y Erwin Tumiri, un técnico de vuelo, ambos de nacionalidad boliviana.
Sin embargo Henzel falleció a los 45 años producto de un infarto fulminante mientras jugaba fútbol con unos amigos el 26 de marzo de 2019.
Bajo el nombre de Partido de la Amistad Eterna, las dos instituciones hicieron oficial la invitación a su afición para el encuentro que conmemora los diez años del accidente y que se llevará a cabo este sábado 26 de septiembre a las 04.00 pm o 6.00 pm horas locales de Colombia y Brasil en el Estadio Atanasio Girardot.
“10 años después del acontecimiento que unió a estas dos instituciones para siempre nos volvemos a reunir para hacer un encuentro especial y honrar a los que ya no nos acompañan”, señala el comunicado conjunto.
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